131° Aniversario de Arditi, dos ramales y algo más…

Primera salida con alforjas.

Empezaría por el principio: hace un año atrás, con 38 años, una bicicleta y llena de ganas de pedalear. Pero llena de dudas de con quiénes estaba yendo. Días atrás, había hablado con un tal “Luis”.
La verdad es que había buscado en Internet pero no me animaba a mandar mensaje porque no sabía quién me contestaría, entonces fue cuando vi un teléfono y me animé a mandar un audio. Después de un intercambio de mensajes terminé con la sensación de que hablaba con mi papá (yo con 38 años… ¡jaja!).
Todas mis dudas despejadas, y esa sensación de seguridad que solo un padre transmite, me impulsaron a salir ese primer domingo con La Loma. Claro que no tenía nada más que mi bici y mi caramañola, ¡qué más iba a necesitar! ¿eeeeh? ¿casco? ¿cámara de repuesto? ¿parches? ¿inflador? “No te hagas problemas.. “Martin” te va a prestar todo”. ¿Y quién era Martín, como lo reconocería?

Hoy, un año después, mi primera salida con alforjas. Una vez más… ¡no tenía nada! Más que las ganas de hacerlo… pero ya sabía que no era impedimento no tener los elementos necesarios, y la verdad es que no me faltó nada… no pude ir más segura de lo que fui.
Mi única duda era si iba a poder mover esa bicicleta… ya todos me habían dicho que el peso no lo sentís… ¡jamás le creí a nadie, jamás! ¡Mirá que no vas a sentir el peso de dos alforjas de seguro 30 kg! ¡Llevas una carpa, una bolsa de dormir, abrigo, comida (que siendo celíaca llevo más que cualquiera!), una muda de ropa, elementos de aseo, linterna, etc.!
Resulta que terminé de armar mi bici ese mismo sábado a las 2 am… con una sonrisa en mi cara pero sin poder probarla… así me fui a dormir.
Al otro día, me levanté con la misma emoción con la que me había acostado… y me subí a la bici: y puedo asegurarles que no sentí el peso ¡NO LO SENTÍS… .(shhhhhh)!

Y ahí estaba… arriba de mi bici… amándola más que otras veces… porque ya no era capaz de llevarme a despejarme un domingo, sino que ya era capaz de mucho más… de ese… “algo más” que dicen por ahí.
Allá fuimos, casi sin escalas: I. Correas, B. Bavio y finalmente Julio Arditi, casi sin sentirlo. Llegamos a la chacra de Marcelo, quien sin conocernos nos recibió sumamente contento, nos abrió las puertas de su lugar en el mundo: “Un día de estos”, compartiendo parte de su historia con nosotros. Y con la última claridad del día se vino el armado de carpas, entre risas y mates, recomendaciones ¡y gastadas también!
Un fogón, una mano amiga que te cocina, una salida nocturna a Payró, y un día que se termina.
Luego, un domingo de reencuentro con el resto del grupo, entre abrazos y felicitaciones, mates y pastafrolas se pasó la tarde. Súper agradecidos por todo, emprendemos el regreso.

¡Qué regreso! Antes de volver me surgió la amabilidad de adentro y ofrecí a llevar hasta la chacra del amigo Marcelo una compra que había realizado un “amigo” del grupo: unos quesos y una miel. Aún no sé si fue chiste o no pero me hicieron cargo de haber sido irresponsable en su cuidado… aparentemente un perrito se apropió de uno de los quesos… ¡ups!. Así que me hice cargo y en una de las paradas lo busqué para subsanar el hecho y que pueda llevar sus DOS quesos a casa… pero se había adelantado. Así que, mi bici, mis alforjas y yo picamos para alcanzarlo -entre apuestas de que si lo alcanzaba o no- demás está decir que no logré alcanzarlo! ¡Aunque la verdad que jamás hubiese pensado que volvería más rápido de lo que fui! La cuestión es que no solo no lo alcancé sino que me aleje del grupo… jeje… y ahí estaba yo: con la encrucijada de seguir y volver a casa temprano; o volver a reunirme con el grupo y terminar la salida todos juntos… y no lo dude: volví con el grupo.

¿Qué sé? Que todos tenemos un mismo punto de partida y un mismo punto de llegada, pero cada uno sabe los motivos que lo lleva día a día a estar ahí.

¿Qué aprendí? Que no hay nada más lindo que un grupo que te cuida, te enseña, te ayuda, te valora, te provee, te respeta, te anima, y algo mas!

¿Qué digo? ¡Animate vos también!

Virginia Delgado

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pd. 1: Gonzalo, ¡el queso lo tengo en el freezer de casa! ¡#*&%$#*#!

pd. 2: El nombre de la chacra, nos contó Marcelo, nace de una canción de Arbolito: “Un día de estos”… abajo se puede escuchar.

pd. 3: Gracias La Loma, Cebad@s y La Lechuza, ¡gran salida!


2018-05-18T12:52:20+00:00