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- ANECDOTARIO -

En esta sección compartiremos vivencias, anécdotas y curiosidades vividas en las salidas o eventos del grupo.

¡Te invitamos a participar!

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Si deseas algo fervientemente

Fue un domingo 29 de noviembre del 2009, mi hijo Pablo y yo pedaleando por ruta 2 cerca de Etcheverry. Paramos a tomar agua en la entrada de un campo y otro ciclista se detiene empapado de sudor, agitadísimo y con una bici de carrera y una vestimenta envidiable. Le convidamos agua, dice no hacerle falta, señala nuestras MTB y me dice  “Hay un grupo en La Plata que hace salidas para esas bicis, La Loma, buscalos en internet”, por algunos comentarios que me habían llegado, le pregunto si van por el campo y las vías abandonadas y me dice que sí, me doy vuelta para dejar mi caramañola en la bici y cuando vuelvo a mirar ya estaba a más de cien metros alejándose a toda velocidad.  ¿¿…???

Al llegar a casa por supuesto que busque en internet, los encontré y me maravillé con las fotos de las salidas por lugares que ni sospechaba que existían, y para mi sorpresa veo que todos los años hacen ”un cruce por Los Andes”!!!!. Hasta ese momento un amigo ciclista llamado Julio me hablaba de un cruce que él había hecho algún tiempo atrás y sin saberlo estaba sembrando la semilla de un sueño creciente e inimaginable. Aquellas fotos de Luis, Matías y algunos compañeros más me volvieron loquísimo, e inmediatamente mandé un mail como “Rubén de Quilmes” que fue respondido rápidamente con la invitación de pedalear con el grupo el siguiente domingo.

Ese domingo 6 de diciembre de 2009 pedaleé desde Quilmes para encontrarme con el grupo en el estadio, y desde ahí a la salida rumbo a Villa Elisa y Romero. Aparentaba ser un domingo más de bicicleta con nuevos amigos, pero no era así. No veía el momento de poder hablar con Luis acerca de mi deseo de participar en un cruce por Los Andes, cuando por fin puedo entablar una breve charla él me dice que ese año no iban a Los Andes sino a Calafate – Ushuaia, y al no conocerme, yo no podía ni pensar en participar (entre nos…”me hecharon flit” jajaja”). Pero a los pocos meses y gracias a la invitación de Pepe Estevez, y con la compañía de Edith, Silvana y José Luis hice mi primer cruce de Los Andes en marzo del 2010, justo la semana posterior al terremoto del 28/02 en Chile. Recordar esa travesía ya me eriza la piel y me conmueve como si lo estuviera comentando por primera vez. Una experiencia increíble que me marcó, y que recuerdo junto al nacimiento de mis hijos y a mi casamiento como los sucesos más importantes de mi vida.

Luego de aquel cruce se sucedieron dos más con el grupo (2011 Aluminé-Aluminé, y 2012 El Bolsón-Esquel), y cada uno más hermoso que el anterior.

Mi historia con el grupo de casi 3 años se puede sintetizar así: Emoción, admiración, solidaridad y compañerismo. Personas queribles compartiendo domingos de salir a jugar nuevamente como cuando era pibe, solo que ahora en nuestras bicicletas. Ni mas ni menos que en bicicleta!!

Ya estamos en preparativos del siguiente doble cruce, y sé que voy a estar ahí. No podría no estar, ni puedo imaginarme en mi casa sabiendo que mis amigos lo están haciendo. Y quienes me conocen saben que muchas de mis conversaciones se refieren a mis experiencias sobre cada travesía andina, y la importancia del grupo en cada una de ellas.

Cada domingo el grupo renueva la alegría en cada salida. Luis, Matias cuando puede, Luis El Pela, Marian, Diego, Julio, Augusto, Leo, Dani, Marcelos varios, Sandra, Norma, y muchos nombres más hacen de cada paseo algo especial e infaltable.

Hace poco (10/07/2012) amaneció feo y decidí no ir a la salida a Buchanan, y aprovechar para llevar a mi hija a Lomas de Zamora a la reunión previa al bautismo de Bauti, mi primer nieto, que sería el sábado siguiente. Al volver de allí por la Av. Pavon y por Monteverde, vi a varios ciclistas pedaleando en una increíble mañana mutada a sol radiante, y no pude contener el deseo de ver a mis amigos y pedalear un rato, así que llegué a casa y casi desesperado enganche la bici en el auto y así como estaba (con zapatos y ropa de todos los días) partí hacia ruta 2, dejé mi auto frente a un almacén que hay en la 426 y ruta 2 y pedaleé al encuentro del grupo, que estaba mateando en la hermosísima estación de Buchanan. Apenas 15 kmts de bici, pero la alegría de compartir un nuevo encuentro con “Mi Grupo La Loma”, ese que antes apenas me conocía como Rubén de Quilmes, y ahora como “Rubén, del Grupo La Loma”.

Gracias “Loquillo”, así apodan a aquel ciclista que sin saberlo, paró una mañana en la ruta a cambiarle la vida a un desconocido. A veces, un pequeño gesto puede hacer una gran diferencia en la vida de alguien.

"Si deseas algo fervientemente, el universo conspira para que puedas conseguirlo" dice Paulo Coelho en su libro “El Alquimista” y “La Loma” forma parte de ese universo conspirador que me puso en el camino de mis sueños, y de hacerlos realidad. Hoy pasé de ser un ciclista solitario a uno rodeado de amigos; y en los tiempos que vivimos, hacer lo que nos gusta y de ese modo, representa un bien invalorable.

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Salir a pedalear con el Grupo

Salir a pedalear con el Grupo La Loma es una aventura para encontrar sorpresas y mucho más...

Cuando era más chica que ahora, solía ser muy enamoradiza e influida por las películas soñaba con ser la enamorada de algún héroe, de algún viajero, porque no de algún ciclista...

Había conocido al Grupo La Loma un año antes y después de dudar, me animé e hice mi primera salida, al principio me sentí algo vergonzosa pero al final volví eufórica a mi casa, re contenta con la buena onda de la gente.

Luego, me quedé sin bici, me la robaron, y el tiempo pasó siempre pensando en salir de nuevo con el Grupo La Loma.

Hasta que llegó mi viaje de egresados y le dije a mi papá: ¿Puedo cambiar lo que sale el viaje por una bici? Y así comenzaría a vivir a la velocidad pacífica y reveladora del rodado.

Volví al Grupo La Loma y empezamos a ir con una amiga.

Paso a buscarla una radiante mañana de noviembre. Le toco el timbre... y nada. La llamo al celu... y nada. Le grito Mica a la ventana... y nada. Le empiezo a tirar piedritas a la ventana... y después de un rato aparece con cara demacrada para anunciarme su evidente malestar y que se queda en casa.

Sola, pero contenta, me voy al lugar de encuentro. Comienza la aventura...

Después de un rato de pedalear llegamos a 501 y 25 donde se reuniría más gente. Cuando llegamos, una sola persona, a quien Luis presenta como Luis Nazareno, quien realizó un viaje a través de Argentina recorriendo todo los Parques Nacionales.

Al escuchar viaje traté de verle la cara y pensé: “Viaje, eso es lo que yo quiero hacer. Tengo que hablar con él. ¿Pero qué le digo? La debe tener re clara. No me va a dar pelota, no tengo idea de nada”.

Más tarde llegamos al punto en que nos detuvimos a tomar mate y ese tal Luis Nazareno me ofreció fruta y me animé y se enlazó la charla. Seguimos charlando todo el regreso de la salida. Al final sí me dio bolilla y también me dio ánimos para que me lanzara a hacer mi primer viaje y me ofreció equipo, y también me dio su e-mail.. su número de celular... muchas cosas más y a Shantala, la maravillosa bebé que hoy tenemos juntos.

Gracias Luis Vásquez por presentar a tu tocayo aquel día y a todos que nos recibieron con muchísima alegría como pareja y luego a la bebé que llegó. Este amor no es sólo un logro personal, es también un logro del grupo, cada cosa buena o mala que ocurra nos afecta a todos y es celebrada o sufrida por cada uno de nosotros. Pienso que cada cosa que uno hace modifica el universo y lo que hace el grupo cuando sale a pedalear cada fin de semana es irradiar felicidad y amor en todas direcciones.

Antonella

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El Tren

Ya de chiquito me gustaba la bicicleta, lo que no era lo cuidadoso que esta necesitaba y por eso no me duraban mucho. Con el paso del tiempo me olvide de esta actividad y muy de vez en cuando andaba sobre alguna de ellas. Cuando me metí de novio con  la que es mi señora compre 2 bicicletas en la vieja querida y recordada bicicletería Algeri, (creo que se escribe así). Por un tiempo la usé bastante (era tipo mtb) hasta que se puso de moda la media carrera y la permuté por esta a un bicicletero y me manejaba con esa. Pasó el tiempo y la dejé de usar hasta que me agarró un ataque de vesícula y tuve que hacer una dieta y aproveché que me invitó mi amigo  “pelado” “ loco Pérez” a dar una vuelta por Gómez para hacer ejercicio y moverme un poco. El enamoramiento fue tal, y como el “loco” no me daba bola para salir busqué en Internet grupos para salir a pedalear. Me encontré con el grupo “Se nos salio la Cadena”, me puse a leer su página y en realidad, siendo sincero y sin conocerlos me pareció un grupo de otro nivel económico como para mí, después de navegar por la Web encontré al “Grupo La Loma” y me pareció un grupo más sencillo y más acorde para mí, me miré todos los videos, leí todos los relatos, miré todas las fotos y estaba encantado por todo lo que hacían. En ese momento estaban los relatos de los chicos de Las Flores que hacían la recorrida por el mundo, los relatos de Nazareno que hacia la travesía por los parques nacionales y la del gran Julito Segura que estaba haciendo el Machu Pichu. Leía y releía los relatos sin cansarme, hasta que me decidí y le mandé un mensaje a Luis para que me acepte en el foro, una vez ahí leía los mails y veía las salidas y como no tenia mtb no me animé a realizar mi primer salida, fueron a berisso y yo con mi media carrera me quedé con las ganas, pero dije el próximo finde voy, sea donde sea. jaja

Esperé con ansias que cuelguen la salida, llegó el miércoles y leo que van a Mercedes provincia de Bs. As. 40 kms de vía (después me entero que eran de ida solamente) le pedí prestada la bici al loco Pérez y mientras leía los mails y veía como se preparaban apareció uno que decía que tenía un lugar para una persona y su bici. No lo pensé 2 veces y lo llamé. Esa persona era Gustavo Bórmida, al cual le dije que no lo conocía pero que quería ir, arreglamos y me pasó a buscar por casa, se juntaban en la bajada de la autopista a las 7 de la mañana.

Como chico con juguete nuevo casi no dormí la noche anterior. Con 15 minutos de atraso llegó pusimos todo en la camioneta y salimos para el punto de encuentro. Llegamos y ya estaban esperando unos cuantos chicos y chicas, todos desconocidos por mi, me presenté con tanto entusiasmo que a una chica casi la saludo 2 veces (jaja). El viaje fue muy ameno, la charla variada y distendida (por lo menos para mi). Llegamos a Mercedes tipo 9 de la mañana, mientras nos acomodamos salimos cerca de las 11, era un camino bastante complicado y yo sin experiencia y poco estado físico empecé a cansarme, mentalmente decía si van mujeres tengo que ir yo también, pero tenían un estado muy superior a mi. Los obstáculos que debíamos sortear a pie eran  un bálsamo para mi porque los aprovechaba para estirar las piernas, hasta que llegamos a una estación ESPORA (no la olvido más) donde paramos a comer, y dije bueno llegué, Luis me pregunta como estaba y le dije hecho m….. estoy, y recién habíamos hecho la mitad de la ida, cuando me entero de eso le digo a Gustavo que siga él que yo me volvía y lo esperaba en la camioneta y no me dejó y no me abandonó porque junto con Matías me acompañaron para el regreso pero cortando camino, me remolcaron, me dieron pasas de uva, me dieron animo y fuerza mental. Cerca de las 6 de la tarde nos habíamos quedado sin agua, buscándola llegamos a una estación del ferrocarril donde había una familia cantando y tocando la guitarra, le pedimos agua y de la nada se siente una bocina de tren. Pregunto y era un tren de pasajeros que iba a Mercedes, les dije muchachos yo me voy en el tren así no los estorbo me subo y los espero en la camioneta, estuvieron de acuerdo no sin antes fotografiarme a traición cuando subía la bicicleta al tren. Llegué a Mercedes y los esperé cerca de 2 horas hasta que llegaron todos de noche y sin luces, contando las vivencias sucedidas

Lo que me marcó esta salida fue una cosa que me dijo Isabel antes de su viaje a EEUU. Me dijo no vas a abandonar ahora no?

Y NO ABANDONÉ.

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Adaptación...

Era abril de 2009, durante el viaje al norte para las donaciones. Estábamos ya finalizando el recorrido de bici, y sabíamos que al día siguiente llegaríamos al Abra del Acay, a 4.895 msnm.

Íbamos por el camino pautado, la famosa Ruta 40, y el sol comenzaba a esconderse. Seguíamos adelante, con la esperanza de que encontraríamos el paraje Negra Muerta a la brevedad. Ya uno de nosotros había estado por allí, Julito. Pero Silvina, Luis y yo, no.

Llegamos, finalmente llegamos!! El paraje era la vivienda de una familia, madre e hija que vivían allí junto a sus animales: principalmente llamas y algunos perros. Conversamos un rato, y ya se hizo de noche completamente. Noche cerrada.

Las señoras amablemente nos ofrecieron su casa para dormir, y  por un segundo, todos estábamos chochos. Pero al segundo siguiente, ni bien pude observar las características de la habitación me empecé a sentir mal... muy mal. He dormido en muchos lugares inhóspitos a lo largo de mi vida, pero las características de ese lugar me parecían extremas. Era la habitación donde generalmente dormían las señoras, junto con sus animales. Yo... sin dejar de valorar la generosidad de tal gesto, no podía concebir el hecho de dormir en dichas condiciones, y eso que sólo veíamos lo que iluminan la luz de los faroles (de las señoras) y nuestras linternas. Además de los animales muertos colgando del techo (que me choqué algunas veces), me perseguía el miedo a los roedores, y las vinchucas (luego supe que a esas alturas generalmente no sobreviven estos nefastos insectos).

Los chicos comenzaron a preparar la cena, pero yo no reaccionaba, estaba completamente bloqueada. No decía nada, nada. Pensé en irme a dormir afuera, armando la carpa, pero me hicieron desistir ya que hasta la tela de la carpa se me iba a congelar. Creo que si hubiera encontrado suelo donde clavar las estacas, igual lo hubiera intentado.

La cosa es que luego de un rato (para mi eterno), finalmente hablé con mis compañeros. Y ellos me calmaron, trataron de que me sintiera cómoda y me olvidara de mis miedos.

Hasta terminamos tomando algunos sorbos de té de coca antes de dormir, acompañados por la radio.

El título de esta anécdota lo elegí porque a la mañana siguiente, al despertarnos, ya vi la casa (que era obviamente la misma que la noche anterior), como algo completamente normal. No me impactó ya su aspecto. Y si hubiera tenido que dormir otra noche más allí, lo hubiera hecho gustosa. Es increíble la capacidad de adaptación que a veces tenemos a ciertas cosas que parecen totalmente imposibles por momentos, y luego, ya las incorporamos como naturales. Creo que en ciertos aspectos, esto es algo positivo, depende del contexto y del tema que se esté considerando...

Cuando abrimos la puerta... todos los asientos de las bicis tenían una importante capa de escarcha...

Conversamos un rato con las señoras y agradecimos tanta hospitalidad, y seguimos nuestro recorrido por esa imponente senda.

Isabel

29/05/2012

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Una fecha memorable...

Sábado 13 de febrero de 2010: Mi primera salida con La Loma.

Tuve mi bicicleta esperando desde el 17 de diciembre de 2009 hasta que no aguanté más y me animé.

Recuerdo que la vuelta fue a Poblet y luego a Correas... hoy, a más de 2 años, me parece un recorrido corto, pero en ese momento era todo un logro.

Disfruté esa como todas y cada una de las salidas en las que participé, pero lo gracioso es que no hay ninguna foto de la salida. 

Como seguramente les habrá pasado a muchos, La Loma me cambió la vida.

Hoy no puedo imaginarme sin estar compartiendo los fines de semana rodeado de las excelentes personas que conocí gracias al cicloturismo...

Hablo del cicloturismo en general porque a partir de La Loma, ya sea por incompatibilidades en ubicación, afinidad, horarios, frecuencia, etc, se han formado muchos grupos que han tomado identidad propia. Son ramas de un mismo árbol cuyos frutos son amistad, solidaridad, confianza, etc, etc, etc. 

No es casualidad que el 13 de febrero de 2012, exactamente al cumplirse 2 años de pertenecer orgullosamente al Grupo, haya decidido ser una ramita más de este árbol, que tratará de contribuir con más frutos y por la que sigue corriendo la misma savia.

Tanto me ha cambiado el ciclismo que hasta le escribí una carta de amor a mi bicicleta, que ya tiene más de 16000 km a mi lado.

Un dato curioso es que convencí a mi hermano para salir a pedalear, y para ello, obviamente debía comprarse una bicicleta. Ya estaba decidido, pero un día antes de comprarla le avisaron que se vendía una usada de otra marca y lo acompañé a verla...ERA IDÉNTICA A LA MÍA !!! Todo igual pero COMO NUEVA !!! Casi se me pianta un lagrimón, jaja...

Por supuesto que se quedó con ella por recomendación mía y ahora es un ciclista más...ya le tocarán los primeros 100 km, las salidas con alforjas, las travesías, etc. 

Si pudiera darles un consejo les diría que se animen. Quienes lo hicimos estamos felices de haber encontrado una actividad sana y que nos permite cada día conocer gente y lugares maravillosos.

Saludos y espero verlos... cuando se animen...

Leonardo Augusto Lazo

11/05/2012

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Quebrada Chilena 

La noche estaba fresca pero invitaba a dormir afuera. Así lo hice y perdí la conciencia con el arrullo del río que caía hacia el pacifico y el brillo de las estrellas armonizado  con la luna, que iluminaba, sin encandilar

Al despertarme, tenía una ventaja sobre el resto: todos estaban con sus carpas mojadas, aireándolas y yo, listo para salir a pedalear en la serpenteante ruta plagada de paisajes multicolor y  un desnivel que permitía apurar el tranco sin ninguna dificultad.

Luego de un rato, llegamos a la cascada del indio, con su imponente  chorro de agua cayendo al vacío. 

Realizada una tranquila caminata por el parque, continuamos nuestro camino en plena campiña chilena, al tiempo que pensaba que mientras más bajemos, más dura será la cuesta siguiente. 

Así fue como llegamos hasta Curacautín, punto a partir del cual comenzaría nuestro ascenso hacia el interior de la cordillera. 

Allí  nos reagrupamos, aprovechamos a comprar víveres, comer algo rápido  a la vera del camino y volver a partir. 

Recuerdo muy bien que dudaba en la cantidad de comida a comprar, porque no quería andar con tanto peso. También, viene a mi memoria que esas compras las hice junto con Augusto, ya que por la noche me tocaba hacer arroz a la “campamentera” : a la noche, lo comes caliente, al otro día, será frío, en la carretera.  

Siendo más o menos las dos de la tarde y  observando que tenía señal de celu, mandé mensajitos a mi familia, avisando que a partir de ahí,  estaría como minino,  un par de días sin señal.  

El fresco de la mañana se convirtió en calor de tarde veraniega, por lo que nos desprendimos de los abrigos y comenzamos a pedalear hacia arriba, en compañía de esos insufribles bichitos de la naturaleza: los tábanos, al mismo tiempo, otros insufribles “amigos” del camino, los autos y las camionetas que pasaban a velocidad de rally cubriéndonos de polvo mezclado en transpiración por el esfuerzo que empezaba a hacerse sentir.  

Paramos para reagruparnos, tomar algo de líquido, dejar algo de líquido y seguir…  

Tengo la sensación de haber estado fastidioso por el calor y tanta tierra, por lo que realmente deseaba llegar para descansar y disfrutar las bondades del campamento. 

Sin embargo, el hombre propone y Dios dispone y primer lección de vida:  nunca te relajes hasta haber finalizado el viaje. 

Mi memoria recuerda haber visto a Marcelo Toscani, en lo alto  de una pequeña subida intentado aprovechar la señal de celu; le pregunto si todo está bien, me dice que sí y sigo y bajo y no se qué paso, pero de repente siento que mi bici se descontrola.  

Yo, que evidentemente  no venia con todas las luces puestas y estaba más preocupado en llegar, que en esforzarme por hacerlo, me pareció que la bici se me escapaba de las manos, entre el ripio suelto y sin pensarlo frené y creí haberla controlado, pero un instante después, otra vez la sensación que me iba a caer y cumplí, y cómo cumplí ¡!! 

En una pequeña bajadita me caí y como siempre que uno se cae, lo primero que intenta es que no lo vean en ese trance, así lo hice: rápidamente, aún con dolor, me levanté y traté de poner la bici a lado de la banquina.   

En ese momento me di cuenta que mi mano estaba lastimada, pues cuando intenté hacer fuerza con ella, no pude, la miré y estaba hinchada y algo golpeada. 

Enseguida llegaron mis compañeros, me preguntaron qué me pasó, les respondo lo obvio y junto con ellos, tratamos de pensar en frío, cuál sería la mejor solución, ya que estábamos lejos de la ciudad, la mano inutilizada y se hacía necesaria la atención médica.  

Luis  saca una muñequera, me la coloca en la zona lastimada para inmovilizarla y justo en ese momento, el destino que esta vez, me ayuda: pasa una camioneta y nos lleva derechito, a velocidad de ambulancia, hasta el hospital de Curacautín ¡!! Hola Curacautín ¡! Viste ¿ me gustó tu nombre y me vine a pasar unos días junto a vos. 

 Llegamos al hospital y con cordialidad de pueblo, me atienden, me lavan las heridas, me sacan una placa y, con el diagnóstico de fractura de radio, me ponen un yeso que cubría todo mi brazo y mano. Recién ahí tomé conciencia que era el final de mi travesía.  

Pensar, que mientras viajábamos, aún mantenía la esperanza de seguir y le dije a Luis que mi intención era acompañarlos, del modo que sea, pero cuando el médico me dijo que tenia que volver a Argentina cuanto antes, sentí que se me venia todo abajo. 

Qué importante es,  en un momento así, tener alguien cerca que nos acompañe en el dolor ¡!!  Y allí estaba mi amigo, dándome  ánimos, algunas veces en silencio, otras con la palabra, otras con la ayuda física. Segunda lección de vida: El dolor, es más soportable cuando puede ser compartido. 

Se terminaron las curaciones y regresamos al camping para buscar mis pertrechos, bici incluida.  

Volver al camino hecho con la bici, ver el lugar donde me caí, sentir que con un poquito mas de atención no hubiera pasado nada, me dejaba sin consuelo ¡!! 

Pero bueno, no teníamos  mucho tiempo que perder pues quien nos había llevado hasta el camping, nos estaba esperando y debíamos armar mi equipaje completo para emprender mi retirada.   

“Debíamos”¿  “aramos dijo el mosquito”, ya que fueron mis compañeros quienes hicieron lo que yo no podía hacer, hasta dejar la bici perfectamente embalada, las alforjas convertidas en bolso  de turismo, junto con algunos víveres. 

También recuerdo ahora que con Teresita, se nos  había hecho rito, que al terminar cada etapa, nos palmeábamos las manos en son de felicitaciones, alegría, pero, no le pude dar a Tere la quinta palmada que quedó allí, en el final de la etapa que no pude concluir por solo unos pocos Km. ¡!!!. Perdón Tere ¡!!, gracias Tere ¡!!! … 

Regresamos con Luis al pueblo, el señor que nos llevaba con su chata, nos aconsejaba sobre hospedajes, precios, posibilidades de conseguir transporte de regreso, en fin un montón de elementos que nos permitieron empezar a tomar decisiones para concretar mi vuelta a casa. 

Conseguimos un hotelito humilde pero prolijito, cuidado con la eficiente atención de sus dueñas, tres generaciones de mujeres chilenas.  

Una vez instalados, nos dimos un baño y empiezo a darme cuenta que no podía contar con uno de mis brazos ¡!! Lo que en otros momentos hubiera sido cosa de chicos, se transformaba en penuria ¡!!.  

En determinado momento, Luis me pidió los “derechos“ de mi seguro de salud, quiso leerlos y cayó en la cuenta que no tenía sus anteojos y yo no podía abrir el cierre de mi riñonera donde tenia los míos, así que, una vez más, tuve que acudir en su ayuda para abrirla y así, él poder extraerlos para leer ridículas cláusulas legales que no me sirvieron de nada. 

Lo de la riñonera fue fácil, pero no quieran saber y lo dejo para la imaginación del lector, cuando no pude abrir el cierre de mi pantalón… 

Luego de una reparadora y esforzada ducha, tratando de no mojar el brazo de yeso, decidimos salir rumbo a la estación de micros para ver la posibilidad de viajar esa misma noche … Pero nada, tampoco había muchos lugares que preguntar ni muchas ofertas  que consultar, eh?... Lo mas cercano, era pasajes para el martes y yo , que para ese momento ya  tendría que estar en Argentina, me puse muy nervioso pues veía que la cosa se complicaba aún mas. 

Por la noche, no teníamos muchas ganas de comer, así que compartimos lo poco que teníamos y a dormir ¡!! No se cómo, pero la verdad que dormí muy bien. 

Al día siguiente, nos levantamos y sentía algo parecido a un gusto pastoso en mi cuerpo como si me hubiera dado un atracón, pero casi no había comido nada en el día anterior ¡!! Cómo que nada ¿? Me comí flor de porrazo¡!!!!!!  Y mi cuerpo lo estaba facturando. 

Pero bueno, había que sobreponerse y pelear por un pasaje ¡!!! Tercera lección de vida: No importa cuántas veces te caigas,  lo verdaderamente importante,  es poder levantarse ¡!! 

Caminamos hasta la terminal de buses a ver si podíamos conseguir algo, aunque sea parado ¡! Pero nada, metía lastima con mi brazo  de yeso pero nada ¡!!!  

Sin embargo, luego de tanto insistir, tanto pedir, tanto rogar, hallamos la recompensa:  

Un pasaje a Neuquén para el día siguiente ¡!!  

Estando todo encaminado, le pido a Luis que aproveche el día y se vaya hasta el camping con el resto del grupo para continuar con la travesía.  

A mi, ya me había dado una mano, je, literalmente hablando ¡! De incalculable valor . 

Me despido, me uno a él con un fuerte abrazo y  a caminar por la placita hasta sentarme en un banco que tenía sombra. 

Seguía sin comprender, cómo me había caído ¡!!! y, pese a que sentía la compañía de mis amigos de travesía y el calor de mi familia, en ese instante , me encontré con una inexplicable sensación de soledad ¡!!!! No había modo de quitarme el desconsuelo ¡!!  

Quién iba a imaginar que una mañana de enero iba a estar llorando solo, en el banco de una plaza de pueblo, enhebrando mil situaciones que me pasaron en estos días y todas las veces que en mi vida había sufrido por otros motivos. 

De repente, empecé a sentirme mejor y junto con ello una especie de “alivio de luto”, como dice Sabina, me fue llevando a la sensación que ya había tocado fondo en esta travesía y que, a partir de allí, comenzaría a ir para arriba, como lo estaban haciendo mis compañeros en la continuidad de su duro ascenso al paso de Icalma y finalizar así, el Doble Cruce de los Andes, año 2011. Cuarta lección de vida: Nuestras raíces, son  apoyo para superar los obstáculos del camino. 

Pareciera ser que todo esto abrió mi apetito y decidí comer algo. Fui hasta el hotelito, e hice un inventario de lo que tenía: tres panes, cuatro fetas de queso, dos de jamón, tres ciruelas, dos pelones, un paquete de galletitas, frutas secas y una botella de agua.  

Con eso tenia que tirar hasta el dia siguiente,  imaginando que en el micro me iban a dar algo de comer ¡!! Iluso de mi ¡!  Por eso, cómo me salvaron las almendras y las nueces que casi dejo en el camping ¡!!   

Aquí, ocurrieron  un par de situaciones, ahora risueñas, pero en aquellos momentos, no lo fueron tanto.  

Por ejemplo, quise mandar un mensajito a mi casa para que me acrediten dinero en el celu, pero me habìa quedado sin baterìa ¡!!. Quiero cargarlo y el enchufe no iba con el mio, pregunto por una ferreterìa y no encuentro respuesta.. Por fin, consigo que un amigo chileno me arme un improvisado enchufe y cargue el celu.   

Qué más puedo pedir ¿  estoy rebién !! Conseguí carga y crédito y justo me entra una llamada de larga distancia… quien era !!! ¿ ,  la mina del seguro que me llamaba para preguntarme si estaba todo bien y contarme las bondades del seguro, al tiempo que mi poca carga de crédito se iba desvaneciendo y quedarme otra vez en la vía, con  cero crédito ¡!!!Sin comunicación, pero con hambre, armo el almuerzo y dado que comer solo entre cuatro paredes, no me ilusionaba mucho, pregunto  dónde hay un río o un arroyo como para hacer un picnic….

 Me dicen “ahicito nomás”¡!!, que se convirtió en un par de Km.  Que tuve que caminar con mi pesado brazo y mi camisa como sombrero pues no previendo que el tramo iba a ser tan largo me había animado a ir con la pelada a flor de piel ¡!!

 Luego de unos  Km. de inesperado trekking, no se veía un arbusto ni por casualidad y el río se reía de mi pues no estaba por  ningún lado !!, hasta que cansado de tanta caminata con el sol bien de arriba, encuentro un minùsculo arroyo donde decido almorzar.

 Al regreso, me propongo disfrutar de una siesta pueblerina, cosa que hago a total discreción ¡!.

 Me despierto con música popular que venia de lejos, me intriga de donde ¡!!, me levanto y voy en su búsqueda. Era una fiesta popular, así que me integro al evento disfrutando del espectáculo, al tiempo que intercambio charlas con los parroquianos. 

Llega la noche y me voy a cenar a mi piecita: me esperaba una feta de jamòn, otra de  queso y una ciruela. Entre tanto, del comedor, venìa un olorcito a fritantanga capaz de despertar apetito de un  faquir ¡!!! Pero, ahì estaba yo con mi modesta cena. 

Por suerte, la caminata de la mañana  me habia dejado bastante cansado y el sueño no se hizo esperar. 

Llega el amanecer, armo odo y reviso bien la habitación, cosa de no olvidar nada. Meto la cabeza bajo la cama y, oh sorpresa ¡!!!!!!!!!!!!!! Encuentro una botella de leche chocolatada ¡!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Tuve mi desayuno, me despedì de la gente del hotel y caminè rumbo a la estaciòn de autobuses de Curacautìn. 

Subo al micro y con la ultima linea de señal, de carga y de crèdito, logro mandar un escueto: ..“estoy  de regreso, lqm”… 

Gracias, Luis por haberme bancado del modo que  lo hiciste, gracias querido Grupo La Loma ¡!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 

Enero de 2011.

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Soy principiante

La anécdota que voy a contar es reciente. Pertenezco al grupo desde fines de 2004. Cuando me sumé el grupo tenía algo más de un año. En esa época éramos un puñado de integrantes que nos enterábamos de las salidas por e-mails que recibíamos de parte de Luis. Luis tenía una lista de los integrantes y cuando proponía una salida, creaba el correo e incluía uno por uno a los invitados, y siempre invitaba a todos, como sucede actualmente.

Lo curioso fue que con el tiempo la cantidad de personas que podía incluir en la línea de destinatarios era limitada y tenía que dividir el envío en más de un mail, lo que nos llevó a tener que buscar una nueva forma de hacer estas invitaciones masivas. Así nació el foro y más tarde la página del grupo. Pensar que Luis empezó pegando carteles...

Pero la anécdota no es esa. Resulta que con el tiempo Luis pasó de ser, para mí, una persona lejana, una persona que estaba "allá arriba", el que organizaba las salidas y me invitaba y un montón de cosas más, a permitirme darle una mano. Me permitió ayudarlo y me delegó algunas responsabilidades, como la de organizar salidas en días en los que él no podía, entre otras cosas.

Así entonces he pasado a ser una parte de Luis en lo que respecta a la organización de las salidas. El objetivo es siempre tratar de no dejar un fin de semana sin una salida. Aprendí el oficio y lo ejecuté con algún condimento particular que seguramente el que lee, me conoce y participó de esas salidas organizadas y guiadas por mi lo debe saber.

He tenido el honor de haberle dado la bienvenida al grupo en nombre del Grupo La Loma a los nuevos integrantes en aquellas salidas.

Hoy en día estoy un poco lejos de esas tareas. El grupo ha crecido de forma quizás imaginada, de alguna manera con Luis sabíamos que el grupo tiene cierta particularidad que hace que los que participan de las salidas, vuelvan y muchas veces vuelvan acompañados.

Ese alejamiento ha hecho que actualmente pase de conocer a muchísimas personas a tener que presentarme en las salidas cuando nos encontramos en el punto de encuentro y ser ahora un participante más, un principiante... y ser principiante es la mejor etapa...

Juan Matías

22/04/2012

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