Campamento Reserva El Destino

Relato de Isabel

Hola a todos:

Primero debo aclarar que este es un relato parcial de esta hermosa salida a la Reserva “El Destino”, que hemos compartido entre varios integrantes del grupo, ya que mi salida, junto a Matías y Marcelo G. comenzó recién a las 17.45 desde La Plata. Así que los detalles del sábado los dejo en otras manos. (pero por lo que me enteré, la pasaron muy bien, y hasta se metieron al río, como por ejemplo María Laura; y llevaron tortaaaaa (que no llegué a probar) como por ejemplo Sandra).

Fue mi primer salida con alforjas, o sea… nunca las había probado (le saqué la etiqueta unos minutos antes de salir), así que a la hora de subirme a la bici… titubié (bastante), pero ya en las afueras de la ciudad me sentía más cómoda. Ya en Magdalena se nos hizo de noche, así que… también se convirtió en mi primer salida nocturna. Si bien teníamos luces, no es lo mismo que andar de día, y esto sumado a que el caminito estaba medio flojito por tramos… hizo que estuviera al borde de caerme varias veces, pero por suerte no llegué a aterrizar completamente en el suelo!!! En este tramo mi velocidad no se cuál era, pero que era lenta no tengo dudas, así que los chicos me tenían que esperar y esperar y esperar. Así que lo anteriormente relatado, sumado a otras cuestiones personales, hicieron de estos días algo muy especial.

Finalmente llegamos!!!!!!!!! (22:30hs.) Y ahí estaba Luis abriendo la tranquera para recibirnos. Luego de saludarnos con todos, y armar las carpas… comimos!!!!! nos acercaron unos muy ricos choripanes, y arroz, y… como no podía ser de otra forma, vino, para el cual no hicieron falta copas ni nada parecido. Todo esto alrededor de un cálido fogón.

Luego algunos siguieron la charla; pero yo después de bañarme, como que lo único que quería hacer era acostarme, así que eso hice. El clima estaba espectacular, y la brisa movía las hojas de los árboles, haciendo parecer que estaba garuando.

Al día siguiente… a preparar todo!! Volver a poner todo en las alforjas no fue tan difícil….lo que sí, parecía que llevara muchas más cosas que a la ida (pero esto por lo que oí le pasó a varios también).

Emprendimos el regreso creo que después de las 10hs. Y con un solcito que ya picaba desde temprano. Fuimos en grupitos, pero a la vez sabíamos que estábamos todos juntos. Hubo algún que otro pinchazo, pero se solucionaron rápidamente.

Cuando llegamos a Bavio almorzamos, ya que había bastante hambre generalizado. Mariana, Andrés y Marcelo emprendieron rápidamente el regreso. El resto, ya cuando subimos a la bici de nuevo, sabíamos que estábamos cerca, pero había que cuidarse del sol, que cada vez estaba más fuerte.

Después de las vías, nos dividimos en grupos según tomáramos 7 o 137, y cada uno a su casa, con un hermoso recuerdo más haber.

Isabel


Relato de Mariana

CAMPAMENTO “RESERVA EL DESTINO”

Nuestra travesía comienza en el punto de encuentro casi habitual de 44 y 131, a las 7:45 AM. Allí nos reunimos todos los ciclistas aventureros y partimos a las 8 rumbo a Magdalena. Es de destacar un par de detalles, a saber, el “carro romano” de Marcelo y el manubrio modelo “cebu” de Pablito (él estaba chocho).

Nuestra primera parada técnica fue en Bavio, donde nos reagrupamos e hidratamos, hasta aquí no se hacia notar el peso que acarreábamos, pero eso estaba por llegar…

En la comitiva de avanzada, que éramos siete, al llegar a un desvío se escucho departe del guía Julito: _ ¡Mariana a la izquierda!, y ahí fue que nos desviamos unos 10 kilometritos, menos mal que el día estaba fresco como para rodar un poquito mas. Mas adelante, frente al Regimiento, pudimos encontrarnos con el resto del grupo y recorrer los últimos kilómetros hasta la Reserva.

Así fue como arribamos al lugar de acampe y descanso, porque ahora si se sentía el peso extra. Después de unos mates reparadores y el campamento armado nos dirigimos al río, donde algunos valientes aprovecharon para nadar un poco y los demás nos remojamos las patitas.

Comenzó el fogón, con Julito a cargo, y asomaron las marmitas con arroces y fideos varios, mientras un grupito esperábamos los “choripa” que traía Eduardo, pero como se dilataba, pinto la picadita de salamin y alguna cerveza. Ya entrada la noche por fin aparecieron los chorizos, vinos y papas fritas de las manos de Eduardo, auto encargado de hacerlos también. Los guisos se terminaron, salieron los choripanes y arribaron las visitas (la flia. de Norma) y tres bikers rezagados, ¡que viajaron ya de noche!, Isabel, Matias y Marcelo.

Las velas dejaron de arder, y cada uno se fue acomodando en sus bolsas a esperar el sueño reparador.

Y así llegamos a la mañana del domingo, el grupo se fue levantando de a poco, y entre desayunos varios y alguna pinchadura pérdida, se desarmo el campamento y todo volvió a las alforjas. A eso de las 10 comenzó el regreso, con más peso del que salimos! Ya en el camino el sol y los kilómetros acarreados se hicieron notar, pero todos les ponían garra y seguían adelante. Volvimos a parar en Bavio para descansar y tomar aire, y de ahí directo a La Plata.

Así concluye mi primer campamento con La Loma, muchas gracias a todos mis compañeros de viaje y hasta la próxima.

Saludos. Mariana

2019-10-08T13:53:43+00:00 8 noviembre, 2008|