Donación a escuelas de La Caldera, Salta

La etapa fundamental

Luego de concluída la travesía por los Valles Calchaquíes, restaba la etapa fundamental…
Nos pasó a buscar Mario de “Aly Turismo”, antes de las 8.00. Fuimos al Aeropuerto, donde Federico Durand, junto a tres asistentes (Cecilia, Ariel y Walter), nos ayudaron a cargar la combi.

Fuimos a las tres escuelas que se había planeado. Contando las tres con realidades diferentes, pero que a la vez coincidían en ciertos aspectos. Tanto las maestras como los alumnos, todos muy simpáticos. Todos muy alegres.

La primera escuela, es la Escuela albergue La Ciénaga, ubicada en La Calderilla, donde los chicos y docentes duermen de lunes a viernes allí. Los distintos grados comparten el mismo salen simultáneamente. Las necesidades son varias, desde ropa de cama, hasta comida, y material didáctico, y hasta suministro agua potable.

La segunda escuela, denominada Escuela Nº 4274 Monseñor Pedro Reginaldo Lira, también se emplaza en La Calderilla. Se trata de una escuela que funciona además como comedor diurno. Cuenta con un total de 42 alumnos a la fecha, pero comentó la directora que en la época de cosecha el número aumenta, debido al movimiento de las familias. Aquí también las necesidades son varias, pero la directora puntualizó sobre el material didáctico y útiles.

Ahora viene la tercera escuela, la más numerosa, y la más próxima a Salta a la vez. Se trata de la Escuela comedor Camino del Inca, en la localidad de Vaqueros. Cuenta en su matrícula con 147 alumnos.

En todas las escuelas, los chicos más grandes colaboraron con nosotros bajando las bolsas y cajas.

Intercambiamos e-mails o teléfonos con las maestras y / o directoras, nos sacamos fotos, y nos saludamos con alumnos y docentes. Si alguien de ustedes que lea este relato y quiera enviar algo a alguna de las escuelas, no tiene más que pedir el contacto. Por ejemplo, la segunda escuela, anda buscando padrinos.

De cada escuela que concurrimos, salí con una sonrisa, pero a la vez, con cierta rara sensación. De que nunca va a ser suficiente o demasiado o excesivo, lo que se le puede brindar al prójimo, y más a estos niños, que a la vez son como tantos otros que podemos encontrar acá mismo en La Plata, sin alejarnos más de unas pocas cuadras de los lugares que habituamos frecuentar. Si bien el pensar que todos puedan acceder a oportunidades relativamente similares, y luego tengan el derecho a optar qué rumbo seguir, suene mayormente utópico, vale la pena intentarlo.

Cuando llegamos a la Terminal Sil, Luis y yo, fueron llegando Marcelo, Maty, Lili, los tres hijos de Luis, Norma, Graciela, Marcelo Pendenza, y….Mary (a pesar de estar en recuperación), obviamente acompañada de Daniel, Danielita y Lucio. Hablamos un rato entre todos, luego en grupos, y luego cada uno se fue yendo a su casa acompañado de sus seres queridos. Julito, te paso la posta para cuando regreses.

María Isabel Delgado

2018-02-02T17:10:12+00:00 17 abril, 2009|