Tres días con alforjas: La Plata – Pipinas

Tres días en bicicleta

Como mi memoria ya no funciona muy bien, antes que me olvide, recordaré, junto con ustedes, las etapas del camino:

La Plata – Pipinas: 110 km para unir La Plata, Correas, Bavio, Parió, Vieytes, Álvarez Jonte, Las Tahonas, Verónica y Pipinas.

Pipinas – Reserva Pearson: 65 km entre Pipinas, Verónica, Punta Indio y Reserva Pearson.

Reserva Pearson – La Plata: 85 Km que nos separan desde nuestra ciudad, debiendo pasar por Regimiento, Arditi, Bavio, Correas y finalmente, La Plata.

Unos 260 km ganados al camino, en bicicleta. Pensar que es tan fácil decirlo pero ¡tan difícil conseguirlo! Sólo los que estamos hermanados en esta locura, sabemos qué significa lograr lo que hicimos.

Ahora bien, no obstante que, solo algunos completamos el recorrido, me parece muy justo destacar el acompañamiento de los amigos que, no pudiendo estar los tres días, se fueron arrimando a la cita, desde distintos lugares, sea para acompañarnos, unirse a la salida en Reserva Pearson o para recibirnos.

Especialmente, deseo comentar el recibimiento de los amigos que, con “Pocas Luces” pero mucha energía, se acercaron hasta Bavio el último día de la travesía, para estar un rato con nosotros en pleno mediodía de agobiante calor. También, aquellos que al inicio de la salida, compartieron el camino; algunos hasta el cruce que lleva a Arditi – Payrò y otros hasta Vieytes, donde almorzamos y luego cada uno hiciera su propio camino.
Me importa mucho recalcar esto porque habla del deseo de unirse por la misma pasión que nos aglutina y disfrutar, aunque mas no sea, en dosis menores, esta hermosa aventura de andar por la vida en bici.

Así fue que salimos todos desde 131 y 44 en una hermosa mañana de noviembre, con mucho Sol, algo de brisa y toda la ansiedad por iniciar el recorrido.

Allí estábamos pedaleando por las calles, entrando en calor, chequeando que la bici estuviera bien , al tiempo que íbamos charlando con amigos que hacia tiempo no veíamos .
Rápidamente dejamos la ciudad para meternos en los caminos rurales, donde para mi, recién comienza el camino, en este caso, las vías del tren de Arana.
En Correas paramos comprar algunas cosas, reagruparnos y seguir viaje rumbo a Bavio. Aquí, nos despedimos del primer amigo, Miguelito que debía regresar al laburo.
Luego de comprar provisiones para el almuerzo, seguimos viaje hasta que el grupo otra vez se abre; unos siguen para Arditi, con destino a Estancia Pearson (Pato, MCadem, dos amigos, los suizos, y Teresita) y nosotros a Payró, donde al llegar, almorzamos bajo la sombra de la estación ferroviaria, en pleno mediodía campestre de calor veraniego.
La modorra post almuerzo y el sol que pegaba sin dejar sombra, daba para la siesta, pero, aún nos faltaban unos 80 km para llegar, por lo que seguimos el rumbo fijado. Aquí, saludamos a los compañeros que regresaban a La Plata, Fran, Augusto y María Laura.
Hicimos unos pocos km por tierra, luego un buen tramo de asfalto por la ruta 36 para pedalear unos km por ésta, en fila india y con bastante cuidado pues el transito del finde largo era intenso.
Al llegar a Álvarez Jonte, giramos a la izquierda para retomar el camino rural, que requiere mas esfuerzo pero se pedalea mucho mas relajado a ritmo rural.
Fue por allí donde encontramos un austero almacén en el que una amable señora nos muestra su colección de bichos autóctonos, entre los que pudimos apreciar una parejita de lagartos que lucia orgullosa en sus manos. Como el calor arreciaba, le pedimos si no nos podíamos refrescar con un poco de agua y muy solìcita ella, nos trajo la preciada mercadería que enfrió nuestros cuerpos. Después, Luis se encargaría de vaciar el balde sobre mi y Marcelo, pensando que nos perjudicaba pero realmente vino muy bien el improvisado chapuzón. También, hubo quien consiguió unas cervezas e invito un traguito a cada uno, como para no entrar en modorra etílica…
Continuamos por muy lindos caminos en el medio del campo, hasta llegar a la entrada de Verónica, donde unas cuadras antes paramos para reagruparnos, de modo de llegar todos juntos al pueblo, cosa que nos demoró más de la cuenta pues habíamos perdido a Lucio y Daniel que se habían quedado reparando una pinchadura. Por esas cosas de la vida, a pesar que estábamos casi en el medio de la nada, paramos justo en una plazoletita donde un auto convertido en música, nos arruinaba el silencio de siesta con ruidosa música, los muy guachi turros ¡!!!..
Al reencontrarnos todos, seguimos camino hasta llegar a Verónica, pasando previamente por la gomería del pueblo para saludar un amigo de Gustavo y luego, la típica foto con el cartel Verónica de fondo.
La tarde iba pasando, el sol aflojando y el camino cada vez mas lindo, bordeando las viejas vías del tren , rodeados de frondosas palmeras, luego, nuevamente giramos con rumbo a la ruta 36 para, unos km mas adelante, encontrarnos con el colorido cartel de Pipinas, donde, foto mediante, dimos por cerrado nuestro primer día de pedaleo .
Allí, se incorporan dos integrantes nuevos: Daniel y su hija July que nos vinieron a buscar montados en sus bicis.
Todos juntos hicimos unas cuadras para arribar al lugar donde pasaríamos la noche, algunos en el camping contiguo al Hotel Pipinas y otros, los mas cómodos (Ernesto y yo, ) en el hotel.
Con semejante día de calor y pedal, era la escusa perfecta para rehidratarse a pura malta con espuma y alcohol helado ¡!!!! Mientras el grupo organizaba sus carpas, con Marian, Jorge, Edith, Daniel, Ernesto y yo, disfrutábamos merecidamente esta birra que sabia a gloria ¡!!.
Luego, vendría el momento de la ducha, ponerse lindos y con perfume a limpio, pues nos esperaba una noche con cena de pastas caseras en cubiertos, platos, vasos cargados de vino y cerveza, apropiados para el brindis y atención cinco estrellas. No quiero dejar pasar que Nora, esposa de Jorge, se vino hasta Pipinas, simplemente para cenar con su marido y estar un rato con nosotros, ya que esta vez no pudo esta vez ser de la partida ciclística.
Aquí me detengo en el relato y comento algo que no tiene tanto que ver con nosotros sino con la propia historia de Pipinas y de nuestro país.
El hotel donde cenamos es atendido por una cooperativa de trabajo que, a puro pulmón lograron hacerlo renacer , luego de una larga etapa de lamentable abandono (10 años).
En los 90, Pipinas tenia alrededor de 4.000 habitantes y vivía casi exclusivamente al amparo de la empresa Corcemar. El grupo Loma Negra la compra con el único propósito de eliminarla de su competencia y fue así que, desguace mediante, lograron que una fuente de trabajo y su correspondiente pueblo, se convirtieran en un triste lugar donde la ilusión se moría de a poco.

Fue en este contexto donde esta gente se junto, armaron la cooperativa y sin saber nada de administración ni mucho menos de negocios, lograron poner en funcionamiento este calido hotel, ubicado a pocas cuadras de la ruta 36.
Un ejemplo digno de imitar el de esta gente que, lejos de quedarse con los brazos cruzados doblegaron el sacrificio. Todo lo contrario para aquellos que permiten que estas cosas ocurran.

Ojala, nunca se vuelva a dar que, por decisiones individuales y con el argumento de la eficiencia, se perjudique el bien común.

A simple vista este tipo de decisiones puede ser “vendido” como el mal necesario en búsqueda del progreso, pero ocurre exactamente lo contrario, ya que la gente que se queda sin trabajo, también se queda sin proyectos y hoy, (datos extraídos del ultimo censo) lamentablemente vemos cómo, municipios del conurbano, por ejemplo, La Matanza crecieron en estos diez años el 41,5 %, mientras que Punta Indio, de donde depende Pipinas, solo el 5,1 %.
Realmente lamentable y por Dios, que quienes toman decisiones tengan presente, el costo social que provocan.
Sin embargo, gracias a esta desgraciada acción, pudimos conocer a Margarita y toda su gente, personajes entrañables, llenos de gratitud y empeño.
Ojala crezcan muchas más margaritas en el campo ¡!!!
Muchas gracias Hotel Pipinas por la forma en que nos atendieron y por hacer patria de verdad ¡!!!!. Seguramente la vida nos volverá a encontrar ¡!!
Bueno, perdón por la digresión, pero tenía ganas de despacharme, perdón eh? …..
La cosa que la cena estuvo espectacular, las pastas, los postres, la bebida, la compañía, todo, simplemente, todo ¡!!!
Pero, siempre hay un pero no?… Resulta que hubo solo un compañero que decidió cenar en soledad, nada criticable eh? Justamente por eso, cuando llegó el malòn al campamento, se encargo, con justicia, de halagarlo despertándolo de su pesado dormir, con gritos de algarabía, movimientos telúricos en su carpa y un muy fuerte, que los cumplas feliz ¡!! Obvio, el señor, como un duque agradeció semejante gesto de parte de la compañía expresado en cara de culo mediante y maldiciones varias ¡!!! …
Así termino el primer día de travesía, todo el mundo a su camastro que nos esperaba otro duro día de pedaleo .
Esta vez si, todos juntos desayunamos, organizamos la salida y el grupo vuelve a cambiar parcialmente de gente.
Hubo un enroque familiar ( Edith gentilmente cedió el paso ciclístico a su marido Dani, al tiempo que ella se hacia de la conducción de la camioneta, convertida, ahora, en vehiculo de apoyo) y también otra familia que se une : Pelado, Claudia y su hijo Sebastian, también como vehiculo de apoyo, al mando de su señora.
Huy, ya me olvidaba ¡!! Es que estos chicos son tan rápidos que ni nos enteramos que se habían ido ¡!! Primero Jorge que nadie lo vio salir, también de madrugada, dicen por ahí, una duende partió del bosque a velocidad de gacela, quien otra si no, Marian ¡!! Luego, a paso muuuuuuuucho más cansino, mi compañero de habitación y hermano de pedaleo Ernesto, regresaron a sus casas tal como lo tenían previsto.
El día comenzó mal…. Salimos todos juntos y nos encontramos en la “Petrobras” cumpliendo un pedido de nuestro tierno amigo Toscani, que se quería sacar una foto en la estación de servicio por los recuerdos que esta le traía .Las fotos se hicieron, las compras se ejecutaron, pero Luis y Daniel no llegaban ¡!! Motivo ¿Pinchazo por tres de Daniel cuando intentaban ingresar en la zona de la abandonada estación Pipinas para sacar fotos. Hay que saber pinchar tres en uno eh?…
Todos juntos partimos por la 36 cuando a lo lejos se divisa un ciclista ¡!! Quien será el loco que anda en bici en esta ruta ¡!!!! Nos preguntábamos….. Apuramos el pedaleo y vemos la silueta de Ernesto ¡!! Mira la velocidad que tendría que saliendo mas tarde, nos llevaba como un km de distancia ¡!! Bueno, hay que destacar cuánto ayudó la triple pinchadura de Dani para motivar el retraso y el adelanto de Ernesto, no ¿..
Luego, se bajaría del pedaleo Sebastian que daba signos de cansancio y lo peor…. Rotura de caja pedalera de Facundo ¡!!.. Pero esta vez, teníamos vehiculo de apoyo y bici de repuesto ¡! Gracias a que Sebastian se bajó , Facu, pudo continuar con la aventura.
Seguimos pedaleando a puro campo y en el medio de la nada, justo en un lugar donde se forma una “T”, nos encontramos con dos ciclistas ¡!!!!!!!!!! Nos ponemos a charlar y mira que es chico el mundo no?, pues resultaron ser amigos de Ayelen y Laura (compañeras de este ultimo doble cruce ¡!!) la charla se hizo amena y quedamos como chanchos, incluso nos invitaron a pasar un finde en su campo que estaba muy cerquita del lugar del encuentro ¡!!!!!!!!!! No nos olvidamos de la invitación eh?.
Ellos, fueron el mejor GPS que podríamos haber tenido, pues nos sugirieron el camino exacto por dónde continuar.
Seguimos pedaleando con mi tocayo Luis y dejamos para el recuerdo una foto en nuestro campo los dos Luises, donde algunos todavía me gastan por mi caída…mentira, malas lenguas ¡!! ¡! Cuando me caí ¡!!!!!!!! A ver, muéstrenme una foto ¡!! Minga me caí ¡!!!…..ahí ¡!!
Pues, siguiendo el camino, como había mucho viento íbamos todos juntitos haciéndole el aguante a Lucio que con sus 14 años ya llevaba como 150 km sobre sus piernas y nos venia aflojando un poco, así que para cubrirle el viento, nos apelotonamos y … no pude ver una huella y ahí si que me caigo de verdad ¡! Pero rápidamente me levanto y para desgracia de todos, no existen documentos que verifiquen dicha caída. Resultado ¿. Una rodilla raspada, un inflador partido y un portacaramañola aflojado. Nada de que preocuparse, me desempolve un poco, me lave la herida y a seguir que no paso na, joder ¡!!
Siempre digo que no me importa cuantas veces me vaya a caer, sino que siempre me pueda levantar… …
La verdad que el sol ya apretaba lindo pero el camino estaba muy bueno asi que no era tan pesado pedalear y le dimos duro hasta llegar al camino de asfalto que viene de Verónica y concluye en el inicio del parque costero .
Al llegar, nuestros sendos vehículos de apoyo, permitieron que nos pudiéramos refrescar con agua para seguir pedaleando, ahora con viento de jeta pero sobre asfalto y perfume de retamas hasta llegar al cartel : “Punta indio 8 km” ¡!!!!!!!!!!!!!!!! Cómo 8 Km ¡!!!!!!! Punta Indio debería estar ahí ¡!!!!!!!!! Y no ¡!!, había que pedalear 8 km mas ¡!!!!!!!!!! Con sol y un nuevo “amigo del camino” : serrucho rompe muelas (por ser educado) y arena desequilibrante. Asi que había que, aguantarse y ajoderse, que para eso tenemos la locura de disfrutar cuando las dificultades aparecen.
Ahora, los árboles nos protegían del viento, pero su sombra no nos alcanzaba porque el sol estaba exactamente sobre nuestras cabezas, por lo que el calor realmente agobiaba y el bagre mucho nos picaba ¡!!!. Asi que había que darle hasta llegar a Punta indio, lugar en el que fantaseábamos almorzar sobre la playa de arena blanca…
A medida que nos acercábamos al balneario aparecen los “bichos de la ciudad”, tremendas 4 por 4 orgullosas de si con el motor a full que nos llenaban de polvo por todos lados, cuatri, motos, vehículos que ni patente tenían pero cargaban equipos de música que se dejaba oír muy lejos, micros cargados de gente con intenciones de pasar un rato tranqui en la playa con toda la música a cuestas, fuerte como para demostrar que uno era el que tenia el sonido mas alto, pero así, ninguno podía disfrutar su música porque era una mezcla multicolor de tonos que no decían absolutamente nada.
Por fin, llegamos a un almacén, nos atienden a velocidad de pueblo y además de lo visto en el camino, allí, nos advirtieron que no vayamos a la playa pues estaba apiñada de gente. Je, nosotros que queríamos un lugar tranquilo ¡!! Y bueno, el que busca encuentra, fue asi que al costado del almacén había una especie de quincho donde improvisamos nuestro almuerzo sobre la ruta 11. Con pepe nos compramos un quesito y longaniza de la zona y nos la devoramos como presos.
El lugar no estaba para mucha tertulia (el techo de chapa era el mejor vehìculo de trasmisión de la energia solar y eso, unido a las calorias ingeridas nos hizo chivar mas que lo hecho en todo el camino) por lo que seguimos, que faltan 25 km para llegar, no ¡! 20 ¡!! Decia otro… en fin, salimos igual.
En mi caso, como veia que la cosa no pintaba bien, tardè un ratito en calzarme MI mùsica para aislarme de la otra mùsica y recibir ese plus de energia que tanto me ayuda. Pero me pasè de rosca ¡!! Iba tan rapido que alcancè al vehiculo de apoyo, logre lo que queria, no ser ultimo, pues habìa perdido el inflador y no era cuestiòn de pinchar y no poder reparar ¡!!.. Pero, aùn sabiendo que no debo hacerlo ¡!!, me agrandè y le segui dando al ritmo de la camioneta por un rato hasta que el cansancio comenzò a apretar¡!! Aflojè un poco y seguì junto con el grupo. Pero, lentamente veia que ellos se alejaban y yo cada vez estaba mas cansado ¡!! Llegamos a la unica sombra que encontrè en varios km y allì estaba el vehiculo de apoyo y mis compas, pero como ellos hacìa rato que habìan llegado, cuando yo lo hice, partieron y otra vez quede solito, pero ahora, sabia que tenia gente atrás, asi que me bajè de la bici y empecé a caminar pues realmente no podia pedalear entre tanto serrucho y arena. Es en esas circunstancias donde uno toma conciencia que es un poco loco, porque còmo explicar la emociòn del esfuerzo en una tarde con calor a pleno, camino lleno de dificultades y uno igual està ahì y no se quiere bajar de ahì ¡!! Còmo explicar esto ¡! Creo que solo quienes lo vivimos podemos hacerlo, por eso, tal vez, quien se anime a leer este laaaaaargo relato, solo podrà comprenderlo, si alguna vez pasò por algo similar o si nunca lo hizo, le pica el bichito de esta sana locura que ojalà todos pudieran tener.
Mientras pensaba en eso, se me acerca Lucio y luego Daniel, encontrando enseguida la entrada a un campo con mucha sombra y decidimos parar un rato a estirar, ver con cuanta agua contabamos, racionalizarla y esperar a Gustavo que venia con su tendon algo inflamado.
Descansamos un buen rato, pensando que aùn nos faltaban 5 km ¡! A esa altura eran 5000 Km ¡!!, pero, la vida tambièn te da sorpresas de las lindas, ya que nos subimos de la bici, comenzamos a pedalear y casi de inmediato lo vemos a Luis con una maravillosa botella de gaseosa que bebimos desesperadamente hasta que no quedara una sola gota en el envase.
Claro, no eran 25 km, habian sido 20 km ¡! Parece mentira que en determinadas veces, un km parecen 100 y en otras 100 , 1… grande el que dijo: “nada es absoluto, todo es relativo, todo depende del color del cristal con que se mire”…
Cuando llegamos, nuestros compas ya habìan armado el campamento y estaban a la espera de quienes llegarían de La Plata para volver al otro dia todos juntos, Sandra, Nancy, Ingrid, Rodo, Lito, Enrique y Yagui . Luego, se uniría, Marcelo Pen con su hija que fueron a hacer turismo Light, con bici para “senderos de Pearson”…..

Por mi parte, me fui a los dormis 5 estrellas, desarme todo, mimè a mi nena con cepillos y aceites y la dejè lista para el dìa siguiente.
Luego, fui hasta el rio y alli estaba Pepe, solito, contemplando el rìo, disfrutando del fresquito y dejando que el cuerpo baje temperatura, en sus aguas. Charlamos de la vida y volvimos al camping, donde ya estaba el equipo a full preparando todo para el asado de la noche. Previo a esto, disfruto de algunas birras con Lito, Marcelo Pen y Pepe mientras arreglábamos el mundo en charla etìlica.
Nos unimos al grupo y ahì estaba el Toscani (junto con el master en asados de Pearson, Lito) improvisando mesa, parrilla y haciendo que la leña del bosque se convierta en fuego para darle vida a la carne que luego comeríamos con el corazón contento hasta que el estomago nos suplicaba que paremos ¡!!!.
En el mientras tanto del asado, Yagui (pechito gambeta) nos acompañaba con su minuscula guitarra y gran sensibilidad en la letra de sus canciones, al tiempo que su admirador uno, el peque facu y sus fans Sonia y July no podìan creer que eran protagonistas de semejante espectàculo, dejando para el recuerdo innumerables fotos de ese momento en sus vidas .
Estoy seguro que aunque las fotos se perdieran, nadie de los que estabamos alli, olvidarà esos momentos.
A la voz de “aura”, todos salimos catapultados como resorte en busca del esperado chori, asado o vacio, habìa para todos los gustos. El vino, la cerveza o la gaseosa regaba el festin y con silencio de misa dabamos muestras a nuestros asadores que todo estaba espectacular, naciendo un improvisado y estruendoso “un aplauso para el asador “ ¡!!!…
Tan contento estaba Toscani con los aplausos que de repente nos dio la espalda y pudimos conocer el verdadero toscani ¡!! Un sex simbol de pe a pa ¡!!…
Los truenos, relámpagos y centellas de amenazante lluvia, hicieron que se diera por terminada la fiesta, para mi, que iluso, me fui solito a los dormis…. Estando en mi camita escucho un coro celestial cantando canciones populares de orìgen arabe, y no entendia mucho, porque no sabia que habia algun personaje de ese origen, pero al otro dia me entero de lo que no queria saber
¡!! Una compañera nuestra, que no voy a develar su nombre por pudor, o por temor a que su marido lea estas letras, era quien bailaba al compas del improvisado coro ¡!! La que me perdì por dormir 5 estrellas ¡!!.
Lentamente se fueron acallando las voces y el lugar todo, quedò en completo silencio, hasta que, todos los pajarracos del mundo nos daban cuenta que un nuevo dia comenzaba, con un sol que rajaba la tierra y un calor sofocante.
Estaba para salir Ya, pero muchos de los compas no conocían el lugar y salieron a echarle un vistazo, mientras que los que nos quedamos nos deleitamos y llorabamos de la risa con el ataque de locura que le dio a Toscani cuando alguien tuvo la idea de preguntarle si mañana tenia que ir a laburar y èl , con lujo de detalle nos contò las desventuras de la vida urbana .
¡!!!Cuestion que volvieron los compa, se hicieron las 9 y media mas o menos y, luego de la foto de rigor que daba cuenta, una vez màs, de nuestro paso por la querida reserva, comenzamos la tercer y ùltima etapa de la travesia.
El serrucho ya no era tan cerrado como el dia anterior, la arena no era tan profunda como ayer y el viento lo teniamos de cola, asi que el cansancio acumulado se compensaba con la mejora en las condiciones externas, haciendo que el traqueteo fuera mucho mas llevadero.
En una de esas, Silvina me dice “pela, tenes la parrilla floja”, còmo ¡! Le digo yo, si ayer la habìa revisado, acariciado, mimado ¡! No me podia hacer eso ¡! No podia, pero lo hizo ¡!!! Me bajo de la bici y compruebo que me se me saliò el tornillo de la parrilla .¡!!.
El sol apretaba mucho y no estaba como para andar parando, asi que aguantè hasta encontrar la sombra que nos regalò el regimiento.
Allì, Toscani, pela una especie de cartuchera de niños y saca un monton de tornillos. Buen ojo el del caballero eh? El primero que mete, entra como si hubiera estado ahi toda la vida. ¡!! Ya no era màs un “se me salio la parrilla” y seguimos todos, menos Gustavo que su tendòn pedia pista de descanso y como estaba cerca de su Magdalena querida, siguió rumbo a ella.
Luego de cargar agua, porque se venia una etapa que pintaba muy dura pero que , ahora, puedo decir que no lo fue tanto, sea por la ayuda del viento, sea por la refrescada que nos dimos con agua de tanque en la casa de un campito que esta cerca de Arditi. La cosa que le seguimos dando parejito y a eso de la una de la tarde, ya estabamos en Bavio, justo antes que cerraran el almacen para comprar provisiones y otros nos quedamos en la estacion de servicio descansando un poco y olvidando caramañolas que luego Nancy e Ingrid se encargarian de hacerlas llegar a sus olvidadizos dueños….
Eso si, todos contabamos con raciòn de emergencia eh? ¡!! Un sanguche de carne de lo que habia quedado de la noche anterior que deglutìmos como mucho placer.
Habiamos llegado a Bavio y no habia nadie de quienes dijeron nos iban a buscar ¡! Es que Luis, les habia mandado mensajitos diciendo que llegariamos a las dos de la tarde y era la una y ya todos estabamos a tiro de siesta. (je, no nos tenias fe eh Luisito ¿ jaaa)
Pero, luego de un rato, aparece Edith y Juan totalmente empapados y cansados por el sprints que se mandaron desde Correa, luego caerían Vero, mi otro tocayo Luis, Graciela, Miguelito y algunos mas que ahora mi memoria no recuerda, en fin, “pocas luces”, a pleno en una tarde sofocante de calor y humedad. Otra vez màs, gracias chicos por semejante sacrificio para poder encontrarnos todos juntos.
Por un lado, deseábamos quedarnos un rato mas haciendo huevo y charlando con los amigos, pero por otro, a medida que nos enfriabamos sentiamos que era mejor llegar lo mas pronto posible a nuestras casas en busca del calor hogareño, una buena ducha y muuucho descanso.
Asi que, optamos por continuar camino. Estabamos cansados, pero a algunos aùn les quedan fuerzas para otro sprint mas… fue asi que, al pasarnos como poste caido tres ciclistas y ante nuestro desafio, Daniel y Enrique, no pueden con su genio competitivo y volaron buscando su presa, cosa que lograron en la curva que sale a Correa.
Allì, paramos a tomar algo, creo yo, tambièn, con la escusa de alargar esta aventura que veiamos pronto llegaria a su fin, asi que mientras nos hidratamos, volviamos a revivir en anecdotas la experiencia alcanzada y nos sacamos una foto los que habiamos hecho la salida completa: Luis, Dani, Lucio Pepe, Toscani, Leo, Facu y yo.

Ya nos volvìamos, Rodo habia salido antes, pero sin algo de su pertenencia: un valioso camelback, que Toscani se encargò de llevarlo, gritarle avisandole de su olvido y , después de muchos gritos y cuando todo parecia que ese camel cambiaria de dueño, regresa Rodo y se reencuentra con lo suyo.
Al llegar a las vias, se arman dos grupos: zona oeste, quienes iban por la 137 y zona este, los que fuimos por calle 7, parecía que todo terminaba, pero, en La Loma, siempre hay “algo mas”…
Venia el grupo este pedaleando relajadamente por las calles de la ciudad, cuando se escucha un grito que rompe el silencio en la tarde festiva… era una voz de mujer que informa con ìmpetu ¡! Pinche ¡!!!! Ay, pinchè ¡!!!!!!!!!!!! Nosotros ibamos medio distraidos y no podiamos creer lo que pasaba, la cosa que finalmente era cierto, Sandra, que jamàs lo hace, habìa pinchado y estaba feliz ¡!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Claro, con semejante mecànico de lujo que llevabamos, era como para estarlo ¡! Enrirque mas rapido que la luz desarma la bici y saca la rueda sin necesidad mover un milimetro cuadrado de alforja ,con la prolijidad de un cirujano.
Bueno, ya està, ahora si la cosa es dar unas pedaleadas màs y estaremos en nuestras casas.
Tanto fue asi, que Sandra le dice a Enrique, “bueno, gracias por todo, sos un genio, me gustaria volver a verte, etc, etc “ despidiendose afectuosamente, a lo que le pregunto “porquè lo trata asi si seguimos todos juntos unas cuadras màs “¡!! .. Y bueno, ella le queria dar un beso a Enrique y lo consiguió, que joder ¡!!!!!!!!!!!
Luego de esto, cada uno con su cada cual y otra experiencia màs que enriquecerá mi arcòn de recuerdos imborrables… y colorín colorado, este cuento (larguito eh? Jajajajaa) ha terminado.

Abrazo pedalero a todos ¡!!! Y serà hasta la que venga ¡!

Pela

2019-01-02T18:43:55+00:00 28 noviembre, 2011|