Estación Esquina Negra

Estación Esquina Negra

Relato de Rodolfo

Abrepuños rodeando la vieja construcción, esperan bravíos dar gran batalla.

Frente ellos decenas de cubiertas listas a pelear.

Fsiiiiiiisss , fsiiiiiisss, la lucha comienza. Ninguno flaquea, con muchas bajas, las ruedas logran su objetivo, llegar al derruido edificio. Un festejo con mates y tortas no se deja esperar.

Llegaron las fotos del grupo, tal vez asustada por alguna cara, la maquina de Mariana se quiso suicidar.

Así fue nuestra irrupción a la abandonada estación de trenes.

Dos horas antes, nos estábamos juntando en la esquina de 44 y 131, como siempre, la llenamos de bullicio y color.

Antes de que los relojes dieran las nueve partimos con alegría, la primer parada fue en 131 y 68, allí nos esperaban uno cuantos integrantes más.

Ya todos formando el mismo pelotón, comenzamos la marcha por intrincados caminos, algunos de asfalto, la mayoría de tierra.

No fue fácil la marcha, debimos sortear un complot de espinas dispuestas a detenernos, fueron frecuentes los pinchazos.

El regreso fue similar, en 131 y 68 nos desconcentramos. La mayoría se fue pensando en la próxima salida.

Todo sucedió bajo un cielo celeste azul inmaculado.


Relato de Nazareno y Antonela

El domingo 20 de marzo a las 8:00hs llegué con Antonella al punto de encuentro desde donde comenzaría esta pedaleada a la hasta entonces desconocida para mi Estación de trenes Esquina Negra. Ya hacía varios meses que no salía con el grupo La Loma y en estos últimos tiempos cambiaron varias cosas en mi vida, y por ello ese encuentro con los chicos fue algo muy esperado. La cosa es que en mi anterior salida con el grupo la loma aquel 28 de Noviembre del año pasado conocí a quien hoy es mi compañera. Es por eso que muchos de mis amigos lomenses me dijeron que ando con la cara cambiada, feliz, y sonriente.

Partimos a un ritmo tranquilo por la 131 con dirección al segundo punto de encuentro, y ya sumábamos más de 50 los ciclistas con dirección a la Estación de tren abandonada.

Primero circulamos por la calle 68, y luego de algunas vueltas terminamos yendo por unos estrechos caminos rurales, que en un buen tramo estaba plagado de ramas con espinas, lo que provocó múltiples pinchazos en varias bicis. Las ramas pinchudas invadían la calzada y entre tanto uno de los chicos decidió hacerse un pircin en una ceja con una espina de algarroba. Por suerte no paso a mayores y fue solo un raspón aunque esa ceja estaba un poquito hinchadita.

En un momento en ese camino de tierra apareció de frente una inmensa cosechadora que ocupo todo el camino y un poco mas siendo escoltada esta de la tolva (acoplado para descargar el cereal y llevarla al camión) y otro acoplado con su cabezal de corte Sojero. Ante esto no nos quedo mucho espacio para pedalear y nos orillamos de inmediato!.

Ya después de haber superado aquel espinal seguían apareciendo rezagos de esas espinas que nos continuaron asechando hasta el regreso, espinas que en su momento se clavaron en las cubiertas, y que retardadamente fueron desinflando muchas bicis. Y hasta apuesto que alguno se llevo varios subvenir a casa!.

Algunos chicos entre ellos Matías se despidieron antes de llegar por que tenían otros compromisos y la mayoría arribo a la estación de trenes abandonada denominada Esquina Negra.

Esta maravillosa estación nos sorprendió a todos por sus aleros en hierro forjado y su típica decoración. Si bien solo quedan poco de lo que fue, todavía vale la pena preservarla e incluso restaurarla. Y ahora forma parte tan solo de un corral de vacas.

Nos dispersamos bastante aunque nadie se animo a sentarse en las espinas y mucho menos dormir una ciesta.

Disfrutamos mucho de ese lugar tranquilo y encaramos el retorno, desde allí un grupo volvía a la plata, y otro menos numeroso iba a Pereyra y Punta Lara. Yo y Anto planeábamos volver con el grupo que iba a la plata, pero nos quedamos rezagados ayudando a un muchacho en problemas con su cámara pinchada. Cuando quisimos seguirle el rastro se nos complico ya que habían pasado por allí varios grupos y la gente nos daba indicaciones ambiguas. Por lo que simplemente tomamos la calle 84 hasta la RP 36 y desde allí fuimos silbando bajito hasta la 66, por donde retornamos a la ciudad de las diagonales.

Un abrazo a todos y nos vemos el finde que viene!

Nazareno y Antonella.

Por | 2019-02-13T17:25:01+00:00 marzo 20th, 2011|2011, Salidas|Sin comentarios