La Lomita: el inicio

La Lomita: el inicio

Había una vez…

un grupo muy selecto, llamado La Loma. Este grupo luchaba contra El malvado Doctor Stress y sus secuaces Sedentarismo y Malaonda.
Estos valientes montan sus bicicletas los fines de semana, y recorriendo los caminos y senderos de los alrededores de la ciudad, dan pelea a los malhechores que quieren adueñarse de la gente, cansada por el trabajo diario.

Pero un día, en su centro de mando, los más altos comandantes de nuestros superhéroes estaban preocupados: ellos se dieron cuenta que nuestros héroes se estaban poniendo viejitos, y ya no podían pedalear rápido, ni pasar por el barro, o saltar montañas. Por ese motivo tomaron una decisión y encomendaron a uno de sus caballeros, que junto a otros valientes entrenaran a una nueva legión de luchadores para que El Malvado Doctor Stress no pueda salirse con la suya.

Es así como nuestros entrenadores ponen manos a la obra y eligen el Parque Pereyra Iraola para el primer entrenamiento.

Llegaron al lugar de encuentro a la hora señalada y luego de saludarse y de la entrega del correspondiente regalo del Día del Niño (la famosa armadura amarilla por muchos conocida) se dispusieron a la partida rauda y veloz hacia Las entrañas del bosque donde iniciaba nuestra expedición. A poco de comenzar nuestro comandante en jefe Luis detectó la presencia de uno de los secuaces entrando entre un cañaveral: era un pequeño sendero que nuestros pequeños candidatos a héroes sortearon muy bien atravesando barro, palos, ramas, etc. para llegar a un lugar que es conocido como El Árbol de Cristal.

Cuenta la historia, que El Malvado Doctor Stress quería adueñarse del poder oculto dentro de ese árbol. Pero el árbol fue bien protegido por una legión de valientes guiados una noche por Luis el Pela. Una noche en la que debieron luchar contra un ejercito de malvados.

La expedición-entrenamiento siguió adentrándose por un pequeño sendero donde se encontraron con obstáculos insorteables pero que gracias a la inteligencia de nuestros héroes más veteranos, los peques aprendieron a pasar luego de muchas subidas, bajadas, ramas palos y mucho pero requetemucho barro.

Fue entonces que llegamos a la cantera donde un merecido almuerzo a base de una nutritiva chocolatada caliente acompañada de sanguchitos y galletitas fue desplegado para recuperar fuerzas mientras nuestro cadetes realizaban una escalada. Dicen que en la escalada, una veterana de guerra pidió pista y tuvo un aterrizaje forzoso sin daños en el cuerpo (sólo un poco de orgullo dolorido).

Luego de recorrer otros senderos, cruzamos el Centenario para patrullar los caminos más conocidos. Haciendo fuerza y sin aflojarle al barro, nuestros nuevos minigladiadores emprendieron el regreso a sus casa. Cansados pero contentos, exhaustos pero con la convicción de lograr forjar a nuevos superhéroes que emprendan las futuras aventuras cuando los viejitos de La Loma lo miren por TV.

FIN 

Gracias a todos los Papas y a los Amigos que nos acompañaron en esta nueva aventura de enseñar a los más chicos camaradería y amistad además de que hay más que PC y Play.

También mil gracias a Lilián, quien confeccionó la Bandera de La Lomita. Distintivo que nos acompañará en quién sabe cuántas aventuras.
Abrazo a todos y felicitaciones a los peques que formaron parte de un momento único.

Luis

Por | 2019-01-09T16:03:30+00:00 agosto 22nd, 2011|2011, Festejos, La Lomita, Salidas|Sin comentarios