Ignacio Correas

Relato de Juan Matías
Quieridos amigos, qué salida! Nos encontramos unos cuantos en 131 y 44 y se acoplaron otros tantos en 68. No tomamos por el camino habitual, tampoco por el alternativo, no tengo idea por dónde tomamos, aunque tengo mis dudas en cuanto a lo que pudo haber tomado Luis…
Como siempre, pasados unos minutos de la hora fijada, partimos rumbo a lo conocido por Luis, por lo menos la primer parte. Unos caminos un poco demasiado por demás empedrados, un par de senderos de pasto y las vías. Luego unos kilómetros más y ya estamos en Correas.
Se hizo el despliegue de siempre: mates y biscochitos. Se le cambió la cámara a una rueda. Se cebaron todos los mates, aunque no nos cansamos de charlar. Posamos para la grupal y emprendimos el regreso.
Por las vías otra vez pero hasta Arana y luego hasta le enigmático para algunos y temido para «otras….» puente de María de los Angeles, donde hemos pasado ilesos todos los ciclistas, siendo los que siguen los estadíos:
por el sendero preguntándose «este es el famoso paso?»
llegando al puente y tratando de mirar por sobre el ciclista de adelante «Ah! no parece mucho».
Matemáticamente podría interpretarse como: «el borrado de las sonrisas es proporcional a la distancia que separa al ciclista del centro del propio puente». Los estadíos siguen:
generosamente «pasá, pasá vos»,
«ahí voy yo»,
«la ptamdre»,
Y finalmente, la sonrisa comienza a recuperarse a medida que van llegando al borde del otro lado y las felicitaciones de todos. El estadío final es alentar al que está cruzando «no te preocupes, los caimanes no se mueven todavía» o «cualquier cosa yo guardo tu bici y aviso a tu familia» entre otras.
Si muchos más detalles que comentar, fuimos desintegrándonos llegando a La Plata con algo más de 45 kms.
Bienvenidos a los amigos que se animaron en esta oportunidad.
Juan Matías